Lhasa de Sela. El amor incondicional del Arte por esta mujer única... Q.E.P.D. (01/01/2010)
El hombre caminaba descalzo arriba de sus pies se consultaba el reloj detrás de la muñeca jugaba a la carroza fúnebre con su bebé y más que nada desperdiciaba su vida entre cervezas frías y amigos cálidos... y lo llamamos loco... tantas veces.
¿Cuántas veces tengo que mirar al cielo para entender que no está más allá arriba? ¿Cómo tengo que hacer para ponerme de pie cuando la noche es clara y luminosa? ¿Cómo se mueren los piojos, las sonrisas, los ataúdes? Cuando todos son tan parecidos, ¿En cuántos lugares trafica dios con los corazones endiablados? ¿Sabremos identificar el paraíso cuando llegamos descalzos e indocumentados al infierno de los pobres? La camisa no se sale del pantalón... hay que romper con la sintonía El presagio no se cumple, seguimos siendo menos que antes, seguimos comiendo escoria bañada en chocolate y aún no nos damos cuenta, tristemente no nos damos cuenta de nada... diría yo pero... en fin... yo que sé, si yo nunca supe nada.