domingo, mayo 27, 2018

GABRIELA DATI: "CON UN ALMA QUE VIBRA".

ENTREVISTA 9 – 06/2017 a 11/2017
GABRIELA DATI: "CON UN ALMA QUE VIBRA".
POETAS WHATSAPPEADOS. Ciclo de entrevistas de Poetas del Interior (PdI)
(Siempre) Generando DESDE el interior...

Gabriela es una poeta con todas las letras. ¿Qué significa con todas las letras? Que Gabriela es poeta de alma y la poesía le nace naturalmente; que en otras circunstancias (toponímicas y/o temporales) estaríamos hablando de una poeta referencial. Quizás no importe mucho, como dice ella. Quizás la poesía hable por sí misma. Con ingrata suerte editorial, los que hemos tenido posibilidad de leerla sabemos que su palabra llega, pega y atraviesa. Disfruten.

POETAS DEL INTERIOR: Para romper el hielo y para los que no te conocen, ¿Quién es Gabriela Dati?

GABRIELA DATI: Pah, qué difícil, Javier. La pregunta más difícil que me han hecho, la verdad. ¿Quién es Gabriela Dati? Bueno... Una mujer, del interior del país, que tiene 56 años, que es madre de dos hijos, que además es hija, amiga, hermana, periodista, poeta (aunque no sé si no me queda grande ese título), que está enamorada de la vida. Que vive el día a día, que es curiosa, que se interesa por todo. Que ama compartir poesía con los demás, y con la gente con alma que vibra, más allá de las circunstancias... no sé si me definí, pero bueno. Uno es muchas cosas en la vida, cumple muchos roles y andá a saber cuál es el más importante, verdad? Pero tá, anda por ahí la cosa.

PdI: ¿Qué tiene la poesía que te atrapó tanto? Sabemos que sos básicamente poeta y de todos los géneros que existen solo te dejaste seducir por la poesía. ¿Por qué?

G.D: Sabés que yo me crié escuchando poesía en mi niñez. Mi mamá enseñaba a declamar, era profesora de declamación, que no sé si sigue existiendo ese título hoy por hoy. Entonces a casa iban muchos alumnos y mamá les enseñaba a declamar, o sea a decir poesía con expresión. Incluso había gente que tenía problemas de tartamudez y entonces mamá a través de la poesía trataba de reparar un poco eso. Entonces en mi casa siempre se escuchó poesía. Mi mamá amaba la poesía, hasta hoy, y siempre hubo muchos libros de poesía. Yo creo que un poco la influencia viene por ahí. Yo soy lectora desde muy niña y bueno, mis primeras lecturas justamente fueron de poesía que era lo que escuchaba en mi casa. Por otro lado cuando empiezo a escribir, cuando tenía... bueno hace ya 40 años más o menos que empecé a escribir, empecé escribiendo poesía porque me parecía que era más sencillo. A veces yo escucho a la gente decir que escribir poesía es dificilísimo y en realidad, para mí, es mucho más fácil que escribir narrativa. Yo he hecho algo en prosa pero... prosa poética, o sea siempre termino en el lenguaje poético por más que no quiera, tengo ese vicio ya. Y aparte hay otro tema que tiene que ver... pienso yo, ahora que vos me lo preguntás... con mi personalidad, ¿no? Yo no soy de hacer cosas de largo aliento porque no tengo paciencia y los entusiasmos me duran muy poco. Además yo creo que tengo poca imaginación como para escribir cuentos o escribir una novela, ni pensarlo, y eso de que empiezo una cosa y no la termino, porque evidentemente a una poesía vos, podés reescribirla y todo pero de última en un par de días está pronta. Pensar solamente en ponerme a escribir, armar una trama, armar personajes, todo eso me da mucha pereza, nunca lo he intentado. Ni siquiera un cuento he intentado y no creo que a esta altura de mi vida lo intente. Además a mí me gusta el tema de la ambigüedad y vos en la poesía podés ser todo lo ambigua que quieras cosa que no podés hacer... no podés ser tan ambigua si escribís un cuento o si escribís una novela. Pero yo creo que la mayor influencia de que sea la poesía el género que haya elegido estuvo en mi hogar desde niña.

PdI: ¿Tenés algún ritual para escribir? ¿Y qué pasa si la inspiración te llega y no estás con esa predisposición a escribir o con ese ambiente que te gusta crear para escribir?

G.D: Mi primer ritual es escribir a mano, nunca me pude acostumbrar a escribir directamente en la computadora. Me parece una cosa tan... tan fría. Prefiero el lápiz, el papel y nada de borrar, ni la prolijidad con la compu, si no tachar, así, desprolijo. O sea que el primer ritual es ese. En general escribo de noche... bueno, por supuesto, en solitario o lo más solitario que se pueda. Soy fumadora así que los cigarros tienen que estar y una copita de vino ayuda también a veces, ¿no? También tengo un diccionario de sinónimos y antónimos, muy viejito que ya pide jubilarse. Siempre me planteo, tengo que cambiarlo, comprarme uno nuevo pero me ha acompañado durante tantos años que sigo con él. Ese también al lado mío para consultas y no mucho más. A veces también lo que hago es escribir, anotar palabras que me gustan, y que no se por qué, porque de repente alguna ni siquiera tiene algún cariz poético, pero es alguna palabra que me quedó ahí en la memoria, entonces la anoto simplemente. Yo soy la agenda, ¿viste? Permanentemente... no sé si es por mi profesión pero siempre ando con una agenda encima y ahí anoto palabras, no sé, que me sonaron a algo y como ya te digo, no tienen a veces ningún tiente poético pero igual... como pantufla por ejemplo que es una palabra que me encanta y que la he usado en algunos poemas porque pantuflas para mí es sinónimo de hogar, de fin de jornada, de tranquilidad, de los pies cruzados arriba de la estufa... entonces ese tipo de cosas así, pero no mucho más. Y en cuanto a lo que vos decís de si la inspiración me viene en algún lugar que no es el apropiado y no reúno las condiciones para escribir, sabés que yo en la inspiración creo muy poco a esta altura de mi vida. Noventa por ciento de sudor y diez por ciento de inspiración y a esta altura para mí es un oficio o sea, evidentemente me inspira el dolor o me inspira la injusticia o me inspira algún otro sentimiento universal pero ¿que me agarre así en la calle?, que diga... No... ¡tengo que escribir esto ya!, yo creo que nunca me ha pasado. Yo me siento a escribir y escribo. Como el carpintero que se sienta a hacer un mueble y lo hace y de repente la inspiración ¿sabés cuándo llega? Arranco a escribir y no sé ni a dónde voy ni a dónde quiero llegar y hay como una mano que me guía y de repente eso es la musa. Pongámosle que es eso, ¿no? Pero no mucho, más. No es una cosa que siento un haz de luz que me ilumina y escribe por mí, no, no. Para mí escribir es un oficio como cualquier otro y como tal lo trabajo, por eso te digo, uso un diccionario, por eso tacho, por eso vuelvo a escribir, por eso lo leo en voz alta porque yo soy muy por la musicalidad de la poesía, porque escribo verso libre por lo tanto la musicalidad no va por el lado de la rima, así que lo leo fuerte, cuando lo termino y ahí inmediatamente al oído me suena si hay alguna palabra de más o alguna palabra de menos y no mucho más, en realidad.

PdI: Dada la cantidad de gente que escribe, (poetruchos y poetastros como les digo yo) que circula por eventos y ha logrado trascender, quizás con menos talento que el tuyo (y a esto lo digo yo y me hago cargo)... ¿Considerás que debiste haber tenido más suerte en ser reconocida y valorada, en tener mas “vuelo” dentro del mundo de la poesía? Y sería bueno saber también si esto te desvela o te es indiferente.

G.D: Bueno, empiezo por el final, Javier; “si me desvela”... no, realmente no me desvela el no tener más “vuelo” como vos decís, entendí claramente la pregunta. Pienso que hay varias aristas con respecto a este tema. Cuando vos hablás de “poetruchos”, yo también coincido contigo en eso. Lo hemos visto. Hemos estado en contacto con gente que se cree Pablo Neruda, realmente y sabemos que no es cierto y eso también te da una oportunidad de compararte, ¿no? Yo no sufro de falsa modestia. Yo sé que lo que hago está bueno y... bueno, esos encuentros y escuchar a otros poetas también te sirve justamente para eso, como una medida, ¿no? Y vos decís... bueno, lo que yo hago en realidad, está bueno. Mas allá de lo que opine el resto pero, uno tiene que ser también... no, no  matarse uno mismo, tiene que tratar de ser justo y evaluarse en con esa balanza pero también hay un tema que es fundamentalmente económico, me parece a mí, en esto de trascender y de hacerte más conocido. Ambos sabemos lo que sale publicar un libro, cuando son ediciones de autor, vos tenés que invertir mucho, después tenés que salir a venderlo para desquitar o para devolver la plata que pediste prestada y, bueno, eso incide. Lo ideal sería poder publicar un libro por año o cada año y medio pero es muy complicado... es muy complicado por la parte económica, sale muy caro. Vos sabés que nosotros tenemos libros publicados a nivel colectivo con el Taller Literario que ha sido financiado entre todos y bueno, después yo tengo un par de libros más, uno con el escritor José Luis Almirón, escritor de cuentos, y otro en solitario “Casi Otoño” que ya tiene como tres o cuatro años y realmente necesité de mi plata para poder publicar un libro, entonces eso también es complicado. El tema económico te influye en el sentido de que vos no podés trasladarte a veces para compartir encuentro en otros lugares del país, para conocer gente que te puede abrir una puerta y te puede dar ese golpe de suerte que vos mencionás ¿no? y hay otra pata del asunto que para mí también es importante que hay gente que, como vos, por ejemplo, que vive y respira poesía todo el tiempo y que permanentemente está haciendo cosas para que todo esto que tanto nos gusta trascienda. Bueno, esta entrevista es un ejemplo de eso, ¿no? Y eso mismo te lleva a vincularte con mucha gente. Mi perfil capaz es un poco más bajo y además yo tengo una profesión que es muy exigente en el sentido que va más allá de las horas que paso al aire, porque trabajar en un medio de comunicación también te insume mucho tiempo fuera de las horas reglamentarias que tenés que hacer. Y tenés que estar al día todo el tiempo y leyendo los diarios y mirando los noticieros y viendo cual es la noticia del día y tratando tal y cual asunto y preparando entrevistas y estableciendo contactos con la gente y eso también te lleva a tener los pies siempre como en la tierra, digo y a cortarte un poco las alas para levantar ese vuelo, pero me parece que el mayor inconveniente que hay para trascender es, suponiendo que tenés el talento, ¿verdad?, porque partimos de esa base, es lo económico y además, otra cosa que me olvidaba y que también vos sabés que es muy importante y es vivir en el interior del país. Lo hemos visto en el Encuentro Nacional de Escritores que fuimos, Javier, y hemos visto que a los escritores del interior, en general, se nos ningunea, no se nos conoce y nos hemos sentido bastante marginados porque lo hablamos ¿te acordás? Entonces como que hay un centralismo que también... a todo nivel, pero que también se da mucho en la literatura y bueno, eso también incide, ¿no? Porque no se nos conoce. Y, por ejemplo, otro tema también es el tema de los concursos, ¿viste? Yo no soy muy de presentarme regularmente a concursos pero lo he hecho algunas veces y he sacado algunos premios pero... de repente también es por mi perfil, esos premios trascienden acá, en el medio en que nos movemos nosotros, en el taller literario, bueno, por supuesto, yo estoy en un medio de comunicación y tengo la suerte de tener un micrófono para poder ventilar algunas cosas pero más allá de eso, no. Y bueno, los concursos también te sirven para medirte, porque uno a veces ve las cosas que se premian y dice, no es realidad no se puede premiar eso y se lo premia y eso también te da como un centímetro para que vos digas, bueno... donde estoy parada. Pero creo que lo fundamental para nosotros, escritores del interior del país y sin un mango (risas) esas son las dos causas fundamentales de que uno, si tiene el talento suficiente, no trascienda.

PdI: Muchos poetas con los que he hablado coinciden en que la poesía salva, de alguna manera. ¿Vos cómo ves esa afirmación? y en el caso de ser afirmativa, ¿Cómo te salvo a vos?

G.D: Salvarme, lo que se dice salvarme, no sé. Aunque tengo una poesía, me estoy acordando, que le puse como título, Me Salvan las Palabras. Pero creo que igual, de todas formas Salvar es una palabra demasiado fuerte. Como que uno hace catarsis a través de la poesía, claro que sí. Cuando tenés algún dolor, cuando una injusticia te desvela, cuando querés expresarle algo a alguien y no podés, como que hacés catarsis a través de la poesía pero salvarme, lo que se dice salvarme literalmente, creo que no.

PdI: Haceme una breve reseña sobre tu relacionamiento con las letras y la literatura en general desde que empezaste a escribir.

G.D: Mi primera experiencia en talleres fue en la década del '80 cuando me fui a vivir a Montevideo que empecé a ir al taller de Enrique Estrázulas que lo tenía en su casa. Fue una etapa muy enriquecedora para mí porque recién arrancaba, era muy joven. Yo ya lo había leído a él, entonces conocerlo en persona fue una experiencia preciosa. Además era un tipo muy afable, nos reuníamos ahí en su casa. Gente de todas las edades. Cada cual leía lo que producía. Él nos contaba de su vida. Era muy amigo de Borges y de Alfredo Zitarrosa, así que las charlas eran imperdibles. Nunca se cumplía el horario. Siempre terminábamos quedándonos hasta la madrugada y bueno, de él aprendí mucho. Él trabajaba en la columna cultural del diario El Día en esa época y me hizo publicar unos poemas allí en el diario. Y lo que más atesoro de Estrázulas es que me regaló el borrador de su libro El Ladrón de Música escrito en una máquina de escribir muy vieja, con tachaduras, así que lo guardo como un tesoro. Después tuve un período que duró más o menos entre el '88 y el '98 que tuve hijos y estuve de madre criando hijos, prácticamente no escribí nada. Absolutamente nada y además me aislé de todo ese círculo literario y después me reintegré cuando me vine a vivir a Fray Bentos, al taller en el año 2001, creo que arrancamos, hasta hoy y bueno, uno dice, tantos años y en realidad uno nunca deja de aprender, de los compañeros, de los autores que estudia y, bueno, como taller que es, te enseña el oficio de escribir, así que para mí es un aprendizaje que nunca termina y al taller seguiré yendo mientras exista, ¿no?

PdI: ¿Cómo ves el panorama de la poesía en el Uruguay hoy? ¿Pensás que pasa por un buen momento o por el contrario, por un periodo de decadencia?

G.D: Creo que ha habido una renovación importante en el mundo poético, en cuanto a cantidad, a poetas nuevos que han aparecido y también un cambio en la temática. Antes la poesía era una poesía más... no sé si decirle social, pero iba por ese camino me parece, un poco más de reclamo, de demanda, de pararse frente a las injusticias. Claro, vivíamos en dictadura, también hay que tener un poco en cuenta eso. La poesía hacía de catarsis y en el silencio que se debía mantener afuera se expresaba a través de la palabra poética pero no sé si se debe a eso porque aún hay algunos poetas que viven y luchan, de esa época, como el Cristo (Miguel Olivera) por ejemplo. Pero yo pienso que ha cambiado un poco la temática de la poesía y no sé si para bien o para mal. Desde mi óptica muy personal, pero muy personal hoy hay una poesía un tanto oscura que a veces al leerla la siento como una acumulación de palabras sin ningún tipo de sentido. Como que alguien se sentara al lado de un diccionario y dijera bueno, desde el punto de vista musical va con ésta pero en realidad no quiero decir nada. De repente estoy equivocada pero de ahí es que se transforme en una poesía oscura me parece a mí y en realidad a mí, personalmente no me gusta la poesía oscura, porque una cosa es la ambigüedad en la poesía y otra cosa es la oscuridad, eso retorcido que no sabés ni... o sea no me malinterpretes, no por la temática, porque hay temas que son realmente oscuros, la muerte por decirte uno, pero esa manera de escribir oscura que vos lees, relees y volvés a leer y no podés ni siquiera interpretar lo que quiso decir el poeta y a mí ese tipo de poesía no me gusta. Sé que está muy en boga hoy y que proviene fundamentalmente de gente joven ¿no? Pero... yo creo que ha habido un recambio importante en cuanto a que han aparecido poetas jóvenes en torno de los treinta, los cuarenta años y mas chicos también y también una renovación en cuanto a las temáticas porque si bien a través de los siglos y de los siglos habrá cosas para reclamar y habrá maneras de pararse frente a los que nos pasa en la vida, como que antes era mas... eeehh, no sé como explicarlo, es una sensación que tengo, capaz no pasa ni por ahí, de todas formas eso es lo que está en boga porque es como lo del rebaño ¿viste? Bueno, todo el mundo va para ahí, se premia eso, quiere decir que si yo escribo en fácil no sirve y bueno y andará por ahí el tema de lo que hoy está de moda. A mí particularmente no me gusta, pero está. Y por otro lado la poesía sigue sin consumirse o sea la poesía no vende, no es marketinera y en ese sentido yo creo que nada ha cambiado, la poesía sigue sin consumirse y bueno, ya no es un tema de... No sé, la poesía no entretiene y está destinada a muy poca gente que gusta de la poesía realmente. Creo que pasa un poco por ahí. Hay muchos, también lo hemos visto... hay mucha poesía basura ¿no? Evidentemente hay mucha poesía basura como debe haber habido siempre, pero hay mucha poesía basura que anda por el mundo ufanándose de ser buena, eso también confunde un poco las cosas. Me parece que va por ahí. Por lo menos de lo último que he leído. Están aquellos poetas que son eternos y que su poesía va a vivir para siempre. Un Pablo Neruda, por ejemplo. Un Vallejo, por decirte algo. No sé si volverán poetas como esos. Ahora se me ocurre que por ejemplo que no se trata tampoco de... porque lo tenés a un Bukowski, no se trata tampoco de escribir bien o de escribir en fácil, se trata de decir algo. A veces yo siento que en la poesía que circula hoy no se dice nada, es una acumulación de palabras que quedan bien y nada más.

PdI: ¿Te preocupa la poca llegada de la poesía a nivel popular? ¿Se puede hacer algo para cambiar eso?

G.D: Tal vez se me ocurre que la música es una buena manera de popularizar poesía, porque llega mucho más. La poesía que es musicalizada, ¿no? Estoy pensando en... bueno, se nos murió el “Bocha” Benavides, un gran poeta cuyas letras fueron popularizadas a través de la música por tantos autores, Larbanois - Carrero, Viglietti, Eduardo Darnauchans, Carlos Benavides, entonces esa es una buena manera de llegar, pero tá, estamos en lo mismo; yo no sé si los gurises hoy en día van a escucharte a Darnauchans o a Daniel Viglietti o a Larbanois & Carrero con “El Galo Azul” o por el contrario, te van a escuchar... “Despacito” o Márama, donde evidentemente lo que no hay es justamente poesía.

PdI: Y con este panorama ¿Puede morir la poesía?

G.D: No, yo creo que no hay ninguna posibilidad de que la poesía se muera. Es como pensar, “la musica se puede morir”. La poesía es un alimento indispensable para el espíritu, para enriquecernos interiormente, para soñar, para expresar o para que otro exprese lo que siente, ¿no? No creo que haya posibilidades de que se muera. El tema de formar lectores viene desde la casa, ¿no? Lectores de poesía, de narrativa o de lo que sea... yo pienso que si vos acostumbrás a tus hijos a leer todos los días como una rutina, antes de dormirse... yo pienso que viene por ahí. También los educadores, vos lo sabes como maestro, tienen un rol importante en esto de formar lectores y... yo pienso en los niños y evidentemente, de repente la poesía no es lo que más les interesa, pero se puede empezar a formar lectores, hay mucha poesía para niños también que puede llegar. Entonces la casa y la familia juegan un rol importante en todo esto... y la escuela ¿no? Desde los primeros años, como en todas las cosas de la vida, la escuela y la familia para educar en cualquier tema. Y en cuanto a formar nuevos escritores, yo creo que la difusión desde el lugar que uno puede y está parado y quiere es importante. Llegar a... o sea, tratar de que la poesía no siga perteneciendo a una elite que gusta de ella y se popularice un poco más. No sé cual es el camino, la verdad. Y no sé cuáles son los intereses primordiales de los jóvenes hoy en día, ¿viste? No sé si necesitan expresarse a través de la poesía o con las redes sociales les alcanza y les sobra. Ahí ya no tengo la respuesta, Javier.

PdI: Para terminar, Gabriela. ¿Sobre que nunca escribirías?

G.D: Es difícil porque a veces los temas lo eligen a uno ¿no? Uno no elige los temas pero sobre lo que nunca he podido escribir, y no sé si hay una poesía social, diríamos ¿no? o... no sé (piensa) comprometida también, puede ser la palabra. No porque yo no esté comprometida socialmente o políticamente si no porque directamente no me nace. Me acuerdo que una vez hice una poesía sobre violencia de género para toda una movida que hubo... en la terminal de ómnibus, creo que fue, no me acuerdo, si organizada por SERFAM o no me acuerdo porque organización de mujeres... y la hice como a pedido y realmente me costó mucho, no me sentí cómoda y me parece que pasa porque mi poesía es fundamentalmente autoreferencial o porque no... no, no me sale realmente. No es que nunca escribiría porque es como ya te digo, a veces los temas lo eligen a uno, uno no elige los temas pero ese tipo de poesía social, comprometida o coyuntural, diríamos, capaz con algún hecho o algún acontecimiento, alguna situación, nunca he escrito y no me siento cómoda, ya te digo, lo hice esa sola vez y nunca me ha nacido tampoco escribir nada de ese tipo. Creo que pasa por ahí.


sábado, mayo 19, 2018

ANDREA LÓPEZ: "LA POESÍA COMO OTRO ELEMENTO MÁS DE LUCHA (la sisa que nos tira allá en la indiferencia).”

ENTREVISTA 11 – Del 31/01 al 12/04/2018
ANDREA LÓPEZ: "LA POESÍA COMO OTRO ELEMENTO MÁS DE LUCHA (la sisa que nos tira allá en la indiferencia).”
POETAS WHATSAPPEADOS. Ciclo de entrevistas de Poetas del Interior (PdI)
Generando DESDE el interior...

Conocí a Andrea López en el 4to. Encuentro poético “Fray Bentos, Capital de la Poesía” cuando llegó hasta estas tierras con un grupo de poetas argentinos, algunos ya amigos personales y del encuentro, y otros noveles. Inmediatamente me sedujo de Andrea su don de buena gente, su amabilidad y cordialidad más allá de coincidencias y afinidades intelectuales y/o artísticas pero cuando escuché sus primeros poemas a viva voz, no pude dejar de admirar su manera de decir, su personal manera de agredir poéticamente mis oídos. Una poesía estrepitosa y colérica salió de su boca y supe enseguida que no estaba frente a una poeta más. Les aconsejo leerla y como primer paso pueden hacerlo por medio de esta entrevista whatsappeada que desnuda mucho de la artista que hay en ella y nos deja ver quién es y por qué escribe. Disfrútenla.


PdI: Para empezar, Andrea, te pido que te presentes. La pregunta es, ¿Quién es Andrea López?

ANDREA LÓPEZ: Para responder a esa pregunta primero habría que hablar con los que me odien, con los que me tengan rencor, con los que haya lastimado o algo. Ahí sería una verdadera respuesta. Pero igual digan lo que digan voy a negar todo. Así que podríamos hacer una Andrea López por Andrea López y creo que podría decir que soy una persona que sufre las injusticias de una forma visceral. Las ajenas, las propias, las ancestrales. Me producen una reacción muy inmediata pero sostenida. Y que me enamoro y me desenamoro de mí misma todo el tiempo. Me cruzan las causas sociales, el amor, la buena voluntad, la buena gente, los códigos, los valores, esas pequeñas cosas que aprendimos en el barrio, soy de barrio y vengo de una familia que se ha cruzado con estas pequeñas cosas con las que armó la vida, con los seres queridos, los laderos. Pensaría que esa parte es la que más me habita. Lo demás no sé si podría decirlo yo. Pero me veo así y de un carácter un poco jodido.
Todo esto visto después de cuarenta y cuatro años de ser hija, de ser madre, de ser compañera, de ser ciudadana, de ser amiga, de ser trabajador y así como va cambiando con los años también espero que vaya cambiando en los próximos.


PdI: ¿Andrea López llegó a la poesía o la poesía llegó a Andrea López, y cómo fue ese momento?

A.L: Emm... pienso más bien que la poesía y yo nos encontramos. Así como quien dobla la esquina sin buscar nada. No me acuerdo bien de qué forma empecé a escribir, era muy chica, tendría quince, dieciséis años. Lo que sí estoy segura es que lo que me llevó a la poesía fue la música y que empecé a escribir poesía incentivada por la música. En los 80's se empezaba a escuchar la música nacional... veníamos de la dictadura y empezaba a aparecer la producción nacional porque hasta ese entonces sólo se podía escuchar la música extranjera y algún Charly y algún Serú que andaba evitando que los descubran con su inteligencia y su grandeza. Emmm, así que empecé a escribir después de escuchar música, después de escuchar canciones. Quizás lo más cercano era creer que escribía canciones y con los años me vinculé mucho con la narrativa. Leía mucha biografía y mucha novela, más que nada biografía. Intenté en algún momento la prosa, cosa que no me resultó para nada, no sé cómo hacen, es muy largo. Así que la poesía se quedó acá o yo la encerré. No tenemos muy definido este encuentro y este convivir. A veces se va porque se mezcló con la pintura. Hubo tiempos donde estuvo muy relegada en mi vida la poesía porque le ponía mucho énfasis a la pintura y ahora hace unos cuantos años volvió como para quedarse y así convivimos. Una relación que parece que va a durar toda la vida.


PdI: Si bien esta es una entrevista donde destaca básicamente la poesía, siempre es bueno ver al ser humano que está atrás y en tu caso la Andrea comprometida está muy unida a su poesía. ¿Cómo llega en tu vida este compromiso social tan fuerte y cómo te afectan la injusticia y el dolor del otro? ¿De dónde viene y hacia dónde te lleva eso?

A.L: ¡Qué buena pregunta, que yo nunca me hice! Así que voy a tratar de desarrollarla con vos. Me empiezo a involucrar de chica en pequeñas cuotas. Todo arranca pos-dictadura. Encontrarme en la primaria, ehhh... con algunas compañeras, compañeritas que venían del exilio con sus padres. Volvían del exilio. También visitas con mis padres a centros clandestinos que recién estaban ahí abriéndose de a poquito, como la Quinta Seré. Empiezo a sentir de esa forma un dolor ajeno que me golpea muy fuerte y me da ganas de querer saber más, de emocionarme y sensibilizarme con esa lucha y más que nada con el dolor de la injusticia. Con los años, más bien con el gobierno kirchnerista, empiezo a involucrarme en política y empezar a ver otros casos de injusticia como es la desigualdad económica, como es el abandono del Estado, como ha sido el encubrimiento de los delitos de lesa humanidad y empezar a entender cómo todo es un mecanismo mucho más grande y es una negociación que nos excede hasta el día de hoy y después sí, más que nada con la poesía, cómo llega la poesía a este lugar social. Cómo llega mí poesía a este lugar social. Llega con una necesidad de hacer activo este sentimiento y esta visión y comunicarlo siempre que pueda ya sea leyendo públicamente o ahora con el libro. Hacer llegar una visión propia, mínima tal vez, de casos que nos aquejan a todos, de un caso general de la sociedad que son los Derechos Humanos, por donde lo mires y de esta forma si alguien lo lee, si alguien lo escucha con suerte se lo apropie, coincida, se sume, revea, lo sienta. Tengo que reconocer que un gran vuelco en mi poesía tuvo que ver con Miguel Olivera por su forma, por su potencia. Encontrarme con él y con su poesía, de alguna manera le dio un vuelco a la mía, o quise darle un vuelco a la mía para darle mucho más énfasis a lo que voy diciendo. Me alejó un poco de los poemas de amor que me parece que hay muchos y que a mí no me salen tan bien como a otros poetas. Acá encuentro que me resulta mucho más visceral el sentimiento para poder trasmitirlo y creo que si bien no pienso en un futuro, de decir “esto va a quedar en la historia o Andrea López, o la palabra de Andrea López va a quedar en la historia”, lo encuentro como una relación con el lector o el oyente mucho más inmediata. De hablar de lo que nos pasa hoy. De encontrarnos y reconocernos en esta sociedad que nos... que se castiga a sí misma porque esto sucede en una sociedad donde hay tantas visiones diferentes y el pueblo no se reconoce en sí mismo como una unidad... entonces mi interés, por lo cual lo llevo a la poesía, es esta interacción actual. Hablar de lo que nos pasa, visibilizar lo que nos pasa. Confrontar con quien no esté de acuerdo y de alguna manera sacudir con eso los pensamiento míos y de otros más allá de que lleguemos a una misma visión o no, por lo menos mover las aguas me parece que es un compromiso de todos los que ponemos la palabra en manos de otros o la largamos al viento y también, por qué no, una catarsis desde mi lugar, con la herramienta que encuentro como escritora. Puedo ahí sublimar o poner sobre mi propio tapete lo que pienso y lo que veo y es un grito mío. En lo personal es una catarsis para mí y creo que lleva el plus de visibilizar situaciones tan importantes como los Derechos Humanos y la injusticia social que tiene años, añares, siglos, que probablemente... seguramente, va a continuar siendo así porque beneficia a los poderosos y es un flanco muy difícil de luchar pero creo en que utilicemos las armas que tenemos, la palabra es un arma, porque ataca el pensamiento. Quizás una de las armas más efectivas pero más lentas, ataca el pensamiento. Invita a la reflexión siempre que del otro lado haya predisposición. Así que se planta en la poesía como otro elemento más de lucha.


PdI: ¿Qué puede hacer la poesía en ese contexto socialmente adverso?

A.L: Mirá... ¿qué puede hacer la poesía frente a la injusticia, frente a la vejación de los derechos? Ehhh... todo puede hacer. La poesía es un megáfono, es una pancarta, es una pared escrita, es un libro, es una voz. La poesía tiene el poder de visibilizar, de comunicar, creo que obviamente no más que eso o tanto como eso. Visibilizar me parece una palabra muy acorde a esto que estamos diciendo. Es hacerle saber a otro y con el plus, ponele, del atractivo, de lo bello ¿no? La poesía puedo contar o hablar de algo bello o no pero la poesía es belleza y lo que puede hacer eso frente a... o sea, el poder que puede tener eso al lado de un escrito cualquiera es que llame la atención. Que entre al oído por otro lado, de otra forma que quizás otro no lo hubiese escuchado. La belleza puede ser un gancho, si hablamos de esto, la belleza de la poesía puede ser un ser un gancho para ser escuchada. En sí es un medio de comunicación.


PdI: Nombras a Miguel Olivera como una influencia reciente ¿Con que poesía creciste y te alimentaste hasta llegar hoy a Furiafauna?

A.L: Nobleza obliga, no me ha acompañado la poesía precisamente en mi crecimiento. Empiezo a escribir, como creo que te había contado antes, por la música y seguí así por muchos años, hasta hace algunos años atrás. La verdad que no soy una gran lectora de poesía, sin embargo sí creo que la música tiene poesía y supongo que me puse a escribir porque no soy música. Pero empecé a escribir y seguí escribiendo escuchando a Charly, a Sabina, ehhh... me parece que el rock nacional, que por lo menos es lo que a mí me gusta, (Spinetta), tiene mucha poesía adentro. Por eso será también que yo escribía con rima, muchísimos años escribí con rima y una día, bueno... un día lo leí a Gelman y ahí me di cuenta que había estado muy lejos de donde creía estar, y ahí me di cuenta la diferencia. Gelman me apasionó, me pareció de una sencillez y una claridad maravillosa y ese sería como mi... hay poetas que no me gustan, de los clásicos. Digo, ehhh, no sé, a mí Miguel me parece un gran exponente, siempre como que nos vamos a los clásicos y sin embargo yo leo mucho a los poetas amigos, a los contemporáneos, me nutro, me parece que tiene una actualidad que a mí me gusta más, está más empardado conmigo y aprendo y me renuevo más que con los clásicos pero si tuviera que nombrar a alguien que me apasionó es Gelman.


PdI: Vendenos “Furiafauna”

A.L: Furiafauna tiene muchas más particularidades de lo que se va a encontrar en letras. Nace de una pregunta que me hizo algún editor en algún momento cuando yo no pensaba sacar un libro, para mí era algo muy ajeno y me dice “¿dónde va a quedar todo lo que escribís?” Y esa pregunta me quedó resonando y entonces empiezo a pensar en Furiafauna y a recorrer caminos que supongo que recorremos muchos, de qué forma, con quién, cuándo... y termina siendo una idea autogestionada, es un libro cien por ciento autogestionado y lleva consigo el cariño de la gente que me rodea y de la gente que me ayudó a escribirlo... no a escribirlo... me ayudó a publicarlo. Es un libro que no hubiese sido real sin la corrección de Daniel Quintero, sin el prólogo de Coni Banús, sin... esa tapa... tiene una tapa que la peleamos, la peleamos mucho, que la buscamos mucho con Natalia Balza, la fotógrafa y con Milena Magnone, la modelo de tapa. Eeehhh, fue una tapa creada para el libro y Víctor Cabrera que se ocupó de la edición, del control con la imprenta, de encontrar los formatos y termina con la presentación del libro que Cabrera se puso al hombro y salió muy hermosa. Furiafauna es un poemario de protesta, de protesta social, de protesta a la vida que no queremos, de todas sus formas. Furiafauna protesta al desamor, protesta a los duelos, protesta a todos los dolores. Es un grito, es un grito de guerra, es un encuentro con las cosas que tenemos que cambiar o rever, siempre desde mi lugar, como dice una parte del prólogo sobre las poesías de este libro, cuando la incomodidad te tira de sisa y preferís arrancarte las mangas y seguir. Son como un paso para el mercado de valores de las cosas, los sesos, el tiempo, el otro, el corazón, una misma”. Esto dice Coni Banús del libro y yo lo encuentro como la explicación más hermosa, la descripción más hermosa de Furiafauna. Furiafauna es un grito y espera encontrarse en cada uno que quiera gritar, que quiera algo, que algo le esté doliendo, que algo le esté apretando en cualquier orden de la vida. Intenta ser un desahogo y una protesta. Así se gestó Furiafauna escrito en un año y hoy sigue gritando. Para mí es un placer seguir leyéndolo.


PdI: ¿Qué siente un poeta al terminar de escribir un poema? ¿Qué te hace feliz?

A.L: El poeta es feliz siendo poeta. Bueno... creo que puede tener grandes ráfagas de felicidad, de a ratos. Escribir un poema es tratar de decir algo en una forma que elegimos, la poesía y me parece que hay varias instancias con esas sensaciones. Primero de encontrarse uno con su poema, y sentir que dijo lo que quería decir y que se va a entender y que va a llevar un mensaje, una sensación, una vivencia... algo, algo va a decir ese poema y si uno cuando termina de escribirlo siente que lo logró es una instancia. Yo creo que frente a la hoja o computadora o celular, donde uno escriba, con un poema recién terminado nunca se llega a esa instancia de felicidad. Sí uno puede creer que estuvo más o menos bien logrado, donde uno dice... bueno, acá terminó el poema. De la misma forma hay tantos que quedan en la gatera sin terminar o para corregir o porque no convencen a uno mismo. Esta sensación se completa con la respuesta del otro, creo que es indefectible. No le creo al que dice yo escribo para mí. En el momento en que lo mostramos, en el momento que lo sacamos afuera de uno, ya no es para uno. Entonces me parece que esa sensación se completa con la respuesta del otro que puede ser un aplauso, un guiño, una crítica, una indiferencia, un silencio y es lo que termina diciéndonos si pudimos contar lo que queríamos contar. En mi experiencia me parece que claramente la sensación de felicidad llega a ese punto final donde encuentro que alguien se encontró ahí, que a alguien la gustó, que alguien se sintió identificado, que alguien pudo construir una imagen propia a partir de alguna palabra de algún verso y lo hizo propio. Lo bello de esto es la comunicación con el otro. Yo lo vivo de esa forma. Se termina de completar el círculo con la comunicación con el otro. Sea cual fuera, así sea que a nadie le gustó y nadie se lo apropió, de alguna manera. Ese es el momento de felicidad, si lo hay.


PdI: Yéndonos un poquito a lo personal, ¿Qué importancia tuvo tiene y tendrá tu familia en o que haces y en tu forma de ser? ¿O no se mezclan ambos mundos?

A.L: Difícilmente la familia no tenga nada que ver en lo que uno hace porque nos conformamos desde ahí. No sé, puedo pensar que desde un aporte inicial en mi casa se leía mucho. Mis viejos leían mucho, mucho. No poesía, en mi casa no había poesía. No recuerdo haber visto poesía. Sí mucha lectura de biografías especialmente, algunas novelas. Sí me acercaron libros desde chica, sí se respiraba lectura en casa. La poesía no sé cómo llegó, como hablábamos antes, pero no más que eso. No se escribía en mi casa, sí mi mamá y mi papá escribían muy bien, digo... redactaban muy bien y eso era lo que a mí me gustaba y me llamaba la atención. Desde las cartas de cumpleaños, las cartas que ha mandado mi viejo alguna vez cuando viajaba. Había una redacción bonita, había una redacción agradable y bien llevada, bien realizada. Creo que eso tiene que ver con acercarse uno a escribir. Dentro de la poesía que he escrito yo... sí, claro. Hay muchos poemas que parten desde estos vínculos, tanto de amor, odio, duelo, placeres. Creo que solo circula por ahí, no había poesía en mi casa y de hecho hoy tampoco la hay.
Aclaremos que cuando digo mi casa es situada en una infancia, ¿no? Después que me escuché me dije ¡Uyy! Después lo veré en terapia, (risas). En mi casa, hoy, claro que hay poesía. En la casa de mis padres, no... todo lo que te conté.


PdI: ¿Qué o quién está detrás, qué o quién está delante y qué o quién está arriba de Andrea López?

A.L: Bueno se me ocurren un montón de chistes para estas respuestas pero... (risas). Atrás de Andrea hay millones de intentos, muchas macanas y lo que ha quedado cuando se zarandea todo eso, son granitos de arena para hacer un castillo algún día. Por delante todo lo que todavía no hice. Por delante hay... lo que pueda. Habrá mucha poesía, habrá mucho amor, habrá amigos, familia, alcohol y festejos. Espero que haya eso. Arriba nadie, nadie. En todo caso está lleno de laderos pero arriba nadie y siempre hablo de personas porque las cosas las ponemos donde queremos.


PdI: Hablame un poquito de tus miedos, ¿cuáles son?

A.L: ¡Qué linda pregunta! Me gustó mucho la pregunta porque creo que nunca me puse a pensar seriamente en eso. En principio hay algo que no dudo y es que le tengo miedo a la muerte. Ese fantasma por el cual ya acepté que no hay respuesta y tampoco las religiones me han convencido de qué va a pasar después. Así que esa incertidumbre sí, me da miedo y van pasando los años y uno empieza a verlo de otra manera. Y otra cosa que me da miedo es la insensibilidad. Pensaba decir, la inhumanidad pero pienso que el ser humano es también esa parte cruel, es también esa parte insensible, es también esa parte manipuladora; entonces creo que el inhumano no corresponde, sí insensibilidad. A eso le tengo miedo porque crea desastres como los que vemos a diario. A quien no le importa el otro, quien es capaz de pasar por encima del otro, quien es insensible frente a los niños, frente a la gente indefensa, frente a los abuelos. A esa gente le tengo miedo porque es capaz de cualquier cosa y nos puede llegar desde el que está al lado hasta el que ni siquiera conocemos pero decide por nosotros. A esa gente le tengo miedo. Creo que esa es la gran amenaza que tenemos, la insensibilidad. Con lo que sea que a alguien lleve a ese estado, ¿no? Pude ser desesperación, puede ser ansias de poder, qué se yo, no se me ocurre que puede pasarle a alguien para perder de vista a otro, a otro ser. Creo que es eso, las cosas que me dan mucho miedo. Son las cosas frente a las que uno se siente indefenso.


PdI: ¿Sobre qué nunca escribirías?


A.L: No se me ocurre. Y ojalá nunca haya algo de lo que no pueda escribir. Ojalá siempre la poesía sea mi camino para poder abordar cualquier cosa. Para mí misma y para afuera. Ojalá siempre sea así y no haya algo de lo que no pueda escribir.

lunes, abril 02, 2018

JUAN PABLO MORESCO: "EMPEZANDO A ENCONTRAR LAS LUCES SOBRE SÍ MISMO".

ENTREVISTA 10 – 03/2017

POETAS WHATSAPPEADOS. Ciclo de entrevistas de Poetas del Interior (PdI)
Generando DESDE el interior...


Juan Pablo Moresco es un joven Profesor de Literatura, nacido y formado en una pequeña localidad de nuestro querido “interior profundo” por usar términos repetidos por muchos y con escasa significación real, Dolores. Es uno de esos “bichos raros” que salen cada tanto con el talento necesario para ser mirado, observado y atendido. Con un primer libro publicado se lleva las palmas por la formidable repentización, capacidad y originalidad de esa ópera prima llamada “Animales Domésticos”. Moresco no se termina en este libro disfrutable. He podido escuchar más de su poesía y es ineluctablemente buena. Aparte, Moresco, le añade una forma de lectura e interpretación a su poesía que la hacen única y memorable. Esa capacidad para decir tan bien, como de escribir lo que sale desde adentro, desde la búsqueda inalterable de esa luz que está encontrando poco a poco en su mirada extraña pero plausible.

POETAS DEL INTERIOR: ¿Quién es Juan Pablo Moresco?

JUAN PABLO MORESCO: Bueno... eh... soy Juan Pablo, de Dolores, trabajo como docente y me estoy descubriendo a través de lo que escribo... constantemente. En un principio, escribo desde hace muchísimo tiempo pero como que uno va empezando a encontrar luces sobre sí mismo... esteee... a esta altura del partido, a través de la poesía, más que nada, en principio escribía narrativa, y ahora estoy escribiendo, desde hace mucho tiempo, poesía. Y bueno, soy... soy docente, trabajo como docente de Idioma Español, y Literatura, cosa que me ha ayudado a... o me ha abierto la puertas también de alguna manera en lo que es la lengua, el idioma y a jugar un poco con todas esas cosas.


PdI: Contame cómo nació tu relación con la poesía. Si es desde siempre, si se dio después de grande. ¿Cómo llegó la poesía a vos o si vos llegaste a la poesía primero?

JPM: Bueno... recuerdo que el primer poema que escribí fue cuando tenia 10 años. Lo escribí en la escuela a una compañera. Después retomé la escritura en el liceo. Me acuerdo que fue en segundo año de liceo y bueno... y empecé escribiendo poemas después escribí cuentos, escribí narrativa, participé de algún concurso local, saqué alguna mención, algún premio también a nivel nacional, lo que me motivó a seguir escribiendo y bueno, después por cuestiones de estudio y luego por el trabajo fui manteniendo el hábito pero no con la misma intensidad con la que escribía cuando era adolescente. Digamos que de alguna manera, de adolescente escribía muchísimo, ahora escribo menos pero no quiere decir que no esté pensando en el proceso creativo si no que siempre uno está pendiente y como atento a esos determinados momentos, a determinados hallazgos que uno hace... generalmente en cosas muy cotidianas, al menos a mí me pasa eso. En cosas muy cotidianas, en cosas muy comunes, muy triviales que... son ideas, son semillitas, son cositas que se van acumulando y, bueno, con unas salen textos... que se pulen, que se trabajan. Es decir, la cantidad de ahora es menor pero de alguna manera el disfrute es diferente, mucho más profundo.


PdI: No sé cuál ha sido tu relacionamiento con el mundo de la literatura hasta ahora pero me gustaría preguntarte por el panorama de la literatura hoy en Uruguay.


JPM: Bueno, por un lado el tema del encuentro, del acercamiento con otros escritores, con otros poetas, es muy reciente, es de ahora salvo con amigos que tengo de la época de estudio que también escriben y con los que tenemos una relación de amistad que hemos mantenido desde hace más de diez años y compartimos, entre otras cosas, el gusto por la literatura y por escribir también. Pero el contacto con escritores es algo relativamente nuevo. Si bien a través de las redes sociales he tenido contacto con alguno de ellos, el contacto personal, participar de encuentros, participar de una movida... como acá por ejemplo, en Mercedes, que sé que se da en Carmelo, en Colonia, en Río Negro, recién ahora estoy participando de esos encuentros, relacionándome personalmente con otros escritores. La literatura uruguaya en lo que es la poesía, como lector, estoy muy contento y todo el tiempo estoy teniendo nuevos hallazgos. Veo que está con una efervescencia muy grande con buenos trabajos. Incluso muchas de las cosas que yo leo me inspiran también y por eso uno se encuentra a veces en la misma línea, en el mismo camino donde leyó a otros escritores. Creo que la poesía, hoy por hoy, retroalimenta muchísimo encuentro y fomenta muchísimo el compartir a través del texto, más que nada poético.


PdI: Estas presentando un libro de muy reciente edición, tu opera prima. Contame de esa experiencia.

JPM: Bueno, presentamos el libro en Montevideo. Lo presentamos el 19 de Mayo (2017). El libro se llama Animales Domésticos. Es un libro que es poesía, es prosa poética. Es un libro, yo diría que conceptual porque hay una unidad que es el animal vacuno. De alguna manera unifica todos los textos en un primer nivel, en una lectura bastante literal. El libro fue publicado por la editorial Yaugurú de Gustavo Wojciechowski. Un artista que yo admiro mucho, que me gustaba muchísimo su trabajo y que sabía que le iba a da una resignificación a lo que yo había escrito al llevarlo a ese formato físico que es el libro en donde sé que como artista plástico que trabaja lo visual piensa en una cantidad de cosas que a uno... que uno a veces ni se imagina. Y eso potencia muchísimo. Estoy muy contento con el libro porque... primero que nada porque es mi primer libro, donde de alguna manera terminan por ver la luz o terminan de ser compartidos públicamente textos que he escrito hace muchísimo tiempo y, por otro lado, porque me gusta muchísimo el libro como objeto estético, del que tiene mucho mérito Gustavo. Me gusta muchísimo como quedó.


PdI: He tenido muchas veces charlas con poetas y en muchas ha salido el tema de la supuesta rivalidad entre Montevideo y el Interior, en lo que hace a lo artístico específicamente, y la he tenido en los dos extremos, tanto con montevideanos como con autores del interior. No sé si tenés una opinión formada al respeto y si creés que eso es un limitante para la creatividad y la producción artística de los que estamos en el interior.

JPM: Bueno, esteee... estoy pensando... mi experiencia personal, en realidad es que soy un poeta, escritor del interior que la primera vez que publicó, y la primera vez que presentó su libro lo presentó en Montevideo, a través de Gustavo Wojciechowski, que no tuvo ningún... o sea, miró el libro, dijo está buenísimo, vamos arriba y bueno, abrió las puertas de su editorial y de los contactos que tiene, el libro se está vendiendo en Montevideo, como se está vendiendo en mi pueblo, en Dolores. Después, a través de las redes sociales siento que no hay barreras de ese tipo. Me contacto con muchísimos escritores a través de Facebook, el contacto personal es bastante reciente pero el contacto a través del Facebook es desde hace mucho tiempo. Es más, este libro Animales Domésticos surge en realidad porque había escrito anteriormente, tenía otro proyecto, que una parte de ese proyecto lo había compartido con otro poeta de Montevideo que se llama Alex Piperno. El lo miró y me dijo “Está muy bueno esto, me gusta como enfocás el tema de la vaca” y bueno, y así fue que agarré y seguí trabajando con eso. Ese libro de alguna manera termina naciendo por una relación, por un vínculo que hubo con un poeta de Montevideo. Y bueno, veo que hay movidas en el interior, participé en Colonia de un Slam. Después estuve en otro encuentro. Yo veo que en el interior se está moviendo y es un interior muy generoso con las puertas abiertas a todo, o sea no está cerrado a una localidad si no que está abierto, como interior y como país. He estado en Carmelo por ejemplo y había poetas de Colonia, había gente de Montevideo también. Yo veo que... me parece, mi percepción y desde mi experiencia, veo que las barreras si las hubo, en realidad se han roto, se han abierto y más que nada lo que es la poesía, porque quizás en la narrativa hay una diferencia porque el trabajo del narrador no genera tantos encuentros ni tanta comunión como es la poesía. Por ahí, una vez leí a un autor que había escrito que la oralidad, de alguna manera, tiende a unir y la escritura separa. Yo creo que todavía el trabajo del narrador sigue siendo un trabajo muy... eh, que lleva mucho tiempo, termina en su intimidad y por ahí mostrarlo... mostrar una novela no tiene la misma facilidad que mostrar, por ejemplo, un poema y en ese sentido el poeta creo que comulga más, comparte más, genera más encuentro y esos encuentros, hoy por hoy, se dan en todas partes. Así que, me parece que... al menos es la percepción que tengo yo.


PdI: Contame que ha sucedido con Juan Pablo Moresco poeta en su ciudad natal.

JPM: Bueno, en Dolores, esteeee... yo estoy muy contento también. La presentación fue en mayo, fue al otro día de la presentación en Montevideo y bueno, tuvo buena repercusión el trabajo. La gente se acercó. La gente que me conoce, conoce más o menos que estoy... o conocía que escribía. Y bueno, es una localidad relativamente chica, que mantiene, mantiene mucha de las costumbres, que nos conocemos y, bueno, celebraron conmigo el libro. La verdad que conté con el apoyo de mucha gente, de instituciones que me acompañaron y fueron compañeros que celebraron conmigo este primer hijo que fue Animales Domésticos.


PdI: Volviendo al libro. ¿Por qué el hilo conductor o el material lírico es la vaca?

Como te decía anteriormente hay como una especie de hallazgo de un proyecto anterior que era un libro anterior, donde aparece el vacuno trabajado en una serie de textos y bueno, te comentaba que un poeta compañero me aconsejó seguir trabajando el tema de la vaca y... yo trabajo en... vivo en Dolores pero trabajo en Mercedes, estuve estudiando en Montevideo, estudié en Colonia y he viajado desde hace más de diez años... diecisiete años que estoy viajando. Desde que salí del liceo, que terminé el liceo, viajo y las vacas forman parte del paisaje que tenemos en nuestros campos y el año pasado, en el 2016, estuve trabajando en un escuela agraria en donde me acerqué mucho más al animal y a ciertas costumbres que tiene la gente de campo en la que de alguna manera cosifican al animal, desprendiéndolo de todo lazo afectivo y a eso, verlo, me llamo muchísimo la atención y me hizo reflexionar. Yo te decía que a veces en cosas muy triviales, muy banales como que me cae la ficha de determinada cosa y en realidad es algo muy trivial pero bueno entender que somos... que nuestros hábitos son construcciones sociales y que nosotros también nos construimos a partir de ello me hizo pensar en el ser humano. Es decir, si bien el libro intenta trabajar el tema de la vaca creo que la vaca es la excusa o la metáfora para hablar del ser humano como animal doméstico.


PdI: Quiere decir entonces que tiene cierto costado social tu poesía.

JPM: Si... si, si. Humana, es como una especie de introspección en la naturaleza humana y en lo que nos hace ser animales con rutinas, con costumbres, con hábitos, con tradiciones que a veces son muy fuertes de romper e incluso de ver, por que uno está tan naturalizado con ciertos hábitos, con ciertas costumbres que es muy difícil poder ver hasta dónde eso es un hábito y hasta dónde eso es naturaleza, o es algo natural. Y bueno, eso fue lo que me impulsó a continuar trabajando sobre el proyecto teniendo como centre el animal vacuno.


PdI: ¿Te interesa como creador el tema de la política en el arte o es algo a lo que estás ajeno? Sobre todo pensando en la fuerza que puede tener la poesía para denunciar, en ese tipo de textos, podemos pensar en autores que exclusivamente se dedican a la poesía combativa, la poesía reaccionaria o lo tuyo pasa por algo más existencialista, más social como decíamos hoy.

JPM: ¡¡Ha!!... Sí pienso que tiene mucho de existencialismo la... al menos este libro que fue editado. No es lo único que he escrito ni es tampoco lo, lo... no puedo cerrar mi labor, tanto de escritura como mi labor como lector en el existencialismo. Considero sí que todo acto social de alguna manera es un acto político. Quizás a veces uno no es consciente del nivel o del contenido ideológico que tiene pero desde que compramos las cosas en un almacén hasta que las compramos en un supermercado o desde que vamos a una escuela pública o a un colegio privado, creo que todo acto que hacemos todo el tiempo es un acto en fin político. A veces no somos conscientes de qué postura es pero estamos actuando... no creo que haya algo apolítico. Y creo que el arte está muy atravesado por cuestiones políticas, quiérase o no, que incluso muchas veces ha dividido al arte. Si el libro Animales Domésticos tiene un contenido político, la verdad que no sé, no lo he pensado. Sí un contenido existencialista pero creo que mi escritura... o al menos, no, no quiero hablar de mi escritura pero el móvil que tengo yo, mi interés por escribir, tiene un cierto costado político al entender que el arte debe tener un lugar en la sociedad y que tiene una determinada función social dentro del panorama cultural que no tenemos que descuidar. Creo que el despertar que hay, hoy por hoy por ejemplo en la poesía se debe también a que ciertas políticas culturales han promovido y ayudado a que se generen nuevos espacios, entonces de alguna manera, si hoy por hoy yo capto que hay como un movimiento literario efervescente, bastante continuo creo que es porque hay políticas culturales que lo han ayudado y ese movimiento se sirve y se retroalimenta de esas líneas políticas.


PdI: Y siguiendo esa linea de pensamiento, ¿Hay algún tema que para vos puede ser tabú en tu poesía, algo sobre lo que nunca escribirías?

JPM: No, la verdad que... (se queda pensando unos segundos), no escribiría por ejemplo, ahora que estoy pensando, no haría una poesía desde la violencia pura o desde lo que nosotros entendemos comúnmente las “malas palabras”, desde lo ofensivo. No lo llamaría tabú pero sí que me parece que estoy o que siento una especie de alejamiento desde esa práctica. Lo digo porque uno de los poetas que también he conocido en este tiempo ha sido Hoski, que es el seudónimo de un poeta montevideano, que trabaja con ese seudónimo que es una especia de alter ego que es Uruguay Martínez, me parece, y tiene un libro que se llama “Poemas de la Pija” y escuché algunos poemas del libro y veo que no me siento identificado con ese estilo. No es que condene un tipo de escritura así, si no que yo siento que como escritor no podría escribirlo de esa manera. Hago, claro, una lectura de ruptura, una lectura de desacomodo, hago una lectura que moviliza de alguna manera pero siento que yo, que esa era la pregunta, no podría nunca escribir así. Pero no como tabú o quizás sí, no sé, pero siento que desde ese lugar o con ese material no podría trabajar yo.


PdI: ¿Y sobre alguien que nunca escribirías?

JPM: Es difícil pero en realidad nunca he escrito sobre nadie, es eso. Escribo generalmente con experiencias personales pero generalmente sobre el ser humano, sobre la esencia de las cosas sobre las construcciones sociales pero no sobre alguien en particular.


PdI: Para terminar, contame un poquito sobre tus influencias, uruguayas o del exterior. ¿Qué leías, qué cosas te han marcado?

JPM: Bueno... Dentro de poesía, alguien que me marcó muchísimo fue la poesía de Rafael Courtoisie. La forma de encarar la poesía, no solamente sobre sus temas ni sobre su estilo si no el espíritu que hay detrás de la poesía de Rafael Courtoisie. Fue algo que me abrió la cabeza muchísimo y que reconozco como una influencia. Enrique Fierro fue otro poeta al igual que Eduardo Milán que también me abrieron un panorama muy grande sobre el valor de la palabra. De la palabra casi como objeto; porque se puede trabajar y embellecer... y desde los silencios, ¿ta? Una poesía bastante reticente, bastante minimalista que pude disfrutar muchísimo cuando entendí ese código que utilizaba a través del silencio, del blanco. Francisco Costa, un poeta mercedario... también lo siento como una influencia y bueno... más allá de ellos, yo creo que la poesía de Cesar Vallejo, André Bretón... leer a esos poetas y la línea que... la forma en que encaraban la poesía, creo que yo me sentí muy identificado con ellos y por eso de alguna manera termino trabajando y explorando el mundo de la poesía mucho más que el de la narrativa.


PdI: ¿Te interesa algún otro género para abordar en el futuro?


JPM: Y quizás volver un poco más a la narrativa, al cuento, más que nada, al cuento breve... pero por ahora sigo escribiendo poesía y sigo trabajando con... me sigo sintiendo cómodo y con necesidad porque no lo tomo como una labor que debo hacer si no como una necesidad que me surge de seguir expresándome a través de la poesía.



 

lunes, marzo 05, 2018

POEMAS EN ALTA/VOZ (EXTRA) 101. 2da. Temp. MATÍAS MATEUS

2do. CICLO DE POESÍA VISUAL
de Poetas del Interior

POEMAS EN ALTA/VOZ.
2da. Temporada - Episodio EXTRA
Los autores leyendo sus propias obras. Un ciclo para conocer de primera mano a los textos y sus creadores.

Generando DESDE el Interior.

POETA #101 (Bouns Track). MATÍAS MATEUS.- Nacido en Montevideo en 1985 Matías Mateus en Narrador y poeta. En 2010 publicó el poemario "Amores, desencuentros y pasiones". Junto a Osmany Echevarría Velázquez coordinó la  antología “Distancias del agua” narrativa cubana y uruguaya, 2012. Formó parte de diversas antologías: "El Manto de Mi Virtud" poesía cubana y uruguaya del SXXI, 2011. "Canciones de metal y madera", 2012. Obtuvo el primer premio en el “XV concurso Serafín J. García” en la categoría narrativa, 2011. Obtuvo diversas menciones literarias, en narrativa: “Escribir a la manera de William Golding”, 2011; “III concurso nacional-Espacio Mixtura” categoría narrativa, 2012; “X concurso nacional e internacional Casa de la Cultura de San José, 2012; “Concurso de narrativa joven de la Casa de los Escritores el Uruguay, 2012. En poesía: “V concurso nacional Pablo Neruda”, 2012; “X concurso nacional e internacional Casa de la Cultura de San José”, 2012).

POEMAS EN ALTA/VOZ 100. 2da. Temp. SHIRLEY ARACELI CIRONE

2do. CICLO DE POESÍA VISUAL
de Poetas del Interior

POEMAS EN ALTA/VOZ.
2da. Temporada - Episodio C
Los autores leyendo sus propias obras. Un ciclo para conocer de primera mano a los textos y sus creadores.

Generando DESDE el Interior.

POETA #100. SHIRLEY ARACELI CIRONE.- Shirley Cirone es descendiente de aquellos inmigrantes rusos que desembarcaron en el año 1913 en Puerto Viejo, San Javier, Rio Negro. En el año 2018 recibe j Especial por su texto "Guidai" y en el año 2010 recibe Primer Premio de cuentos infantiles.
Integra el Consejo del Municipio de San Javier como primer mujer consejal de la localidad.
En el año 2015 tiene el honor de integrar el Grupo Cultural Charrua. A participado de varios Mosaicos Culturales uno de ellos en el Palacio Legislativo. Edita su primer libro «Octatok de mi Pueblo» (Retazos de mi pueblo) que fue declarado de interés Departamental. Es una obra literaria donde se va confeccionando la historia lirica de San Javier, pedacitos de cada recuerdo, de cada situación, familia o personaje.

POEMAS EN ALTA/VOZ 99. 2da. Temp. JUAN PABLO MORESCO

2do. CICLO DE POESÍA VISUAL
de Poetas del Interior

POEMAS EN ALTA/VOZ.
2da. Temporada - Episodio XCIX
Los autores leyendo sus propias obras. Un ciclo para conocer de primera mano a los textos y sus creadores.

Generando DESDE el Interior.

POETA #99. JUAN PABLO MORESCO.- Poeta y Profesor de Lengua y Literatura nacido en Dolores, Soriano en 1982. Su amor y su inclinación por la Liteatura le vienen por las dos líneas paternas, específicamente de sus abuelas. De la materna mamó el amor por los libros y los versos cortos. De la paterna sacó el gusto por los cuentos y las historietas. De adolescente obtuvo algunos premios de carácter local y Nacional. Participó en antologías como «A Palabra Limpia 11» de la Fundación B'nai B'rith y Poesía del Litoral, coordinada y dirigida por el poeta Leonardo Garet. En 2014 inició su Taller Literario «De Poetas y Locos» en Dolores. Ha participado en eventos relevantes, entre ellos «Naranja en Llamas» 2017 en Salto. Ese mismo año publicó su Ópera Prima «Animales Domésticos».

POEMAS EN ALTA/VOZ 98. 2da. Temp. MARÍA NOEL MARTÍNEZ CORONEL

2do. CICLO DE POESÍA VISUAL
de Poetas del Interior

POEMAS EN ALTA/VOZ.
2da. Temporada - Episodio XCVIII
Los autores leyendo sus propias obras. Un ciclo para conocer de primera mano a los textos y sus creadores.

Generando DESDE el Interior.

POETA #98. MARÍA NOEL MARTÍNEZ CORONEL.- Maestra aficionada a la literatura y la pintura. Nació en Melo, Cerro Largo, un 11 de setiembre de 1966. Siempre le gustó leer y escribir. Participó del Taller Literario dirigido por la profesora Ethel Dutra en Melo. Trabajó en pintura con los profesores Vladimiro Collazo y Freddy Sorribas. Cuando vivió en Fray Bentos participó del taller Literario Municipal Lobisones orientado por la Profesora Gricel Milesi. Alguna vez publicó algunos poemas en diarios de Río Branco y Melo. Siempre ha mantenido un perfil bajo, fruto de su crianza.